23/10/09

Salir sin paraguas y con tacones

En la última semana he leído y oído varios comentarios, cuentos y opiniones sobre el viento, la lluvia, los paraguas y el frío- ha de ser que comienza el otoño/invierno en Europa. Yo personalmente odio salir a la calle con un paraguas. Lo intento y me compro a veces un paraguas nuevo (suele ser de colores), incluso se mudo un paraguas de Berlín para Madrid con nosotros (por si las moscas), pero no funciona. En el fondo siempre soy de la opinión que es un estorbo andar cargando un techo portátil, impermeable y plegable en mi bolso o colgado a mi brazo. Es simplemente incomodo. Por consiguiente las pocas veces que si he salido armada de un paraguas lo he perdido inmediatamente o lo he dejado, sin querer queriendo, olvidado en algún sitio. He perdido todos mi paraguas. Además siempre confío en que no necesariamente me tengo que mojar, aunque el pronostico del tiempo asegure al 100% que ese día lloverá, yo pienso que me puedo salvar- así de cabezona soy. Mi lógica es la siguiente: de plano que no me mojo… aunque el cielo este negro. Y si me mojo, pues ni modo. Asumo el riesgo. Con la misma lógica soy capaz de ponerme zapatos de tacón para ir a caminar kilómetros, solamente porque me apetece. Luego termino comprando chanclas o se me llenan los pies de ampollas. No importa, soy feliz, porque todas esas veces que me dispongo salir sin paraguas en un día nublado o me decido por las sandalias nuevas con tacón, salgo al mundo con la certeza que todo ira bien y que todo tiene una solución. No salgo con miedo, salgo segura de mi misma y de mis decisiones.

Paula

24/9/09

Living en Manzanres el Real

Seguiré aprovechando el espacio virtual de DesBlogeaDos para compartir con ustedes algunas de mis actuales experiencias en Madrid. En realidad este sitio esta destinado para que lo utilicemos tres personas, pero ya que los chicos andan ocupados con otras tareas, seguiré yo dándole continuidad al blog... seguro que ellos pronto volverán.

Estoy sentada cómodamente en el sofá de mi actual salón- es un sofá grande y confortable, donde las gatas, Carlos y mi persona tenemos suficiente espacio para expandirnos a nuestras anchas y si lo deseamos también acurrucarnos sin estorbarnos. El sofá es solamente una de las muchas cosas que actualmente tenemos y que a comparación con nuestro mini-micro-diminuto apartamento de La Latina parecen un lujo. Tenemos salón, estudio, dormitorio, cocina y hasta habitación para las visitas y si no tenemos visitas es la habitación de los cachivaches. Además existe un pequeño patio interior, él cual voy llenando de plantas y una terraza que termina en un jardín con piscina (¡vaya lujo!). Es una casa española construida en los años '70 y me recuerda mucho a las casas en las que viví en Guatemala y no solamente por la preciosa vegetación que tiene, sino porque es una casa con mil y un chapuces: no funciona ninguna persiana, por todas las ventanas entra chiflón y el agua que sale de la ducha es los primeros 2 minutos de color marrón... pero esos detalles no me estorban demasiado, todo lo demás lo compensa… tenemos 15 enchufes en casa y solamente funcionan 6 de estos, el horno cuando se utiliza se sale de su marco, pero eso no es un problema hoy por hoy.... en esta casa descanso y tengo espacio!!!

Pues eso, les escribo desde nuestro sofá en Manzanares el Real, localidad a la que nos hemos mudado hace menos de un mes. El pueblo oficialmente renace (según wikipedia) en 1248, es decir vivimos en un pueblo histórico, él cual se asienta al pie de la Sierra de Guadarrama y en la orilla del embalse de Santillana, formado por el río de Manzanares. Para más información les recomiendo utilizar google o visitar esta Web: http://www.manzanareselreal.org/. Nosotros nos hemos mudado a este antiguo pueblo por su belleza y la naturaleza que lo rodea, pero primordialmente hemos decidido mudarnos a un pueblo, porque nos era imposible conseguir un piso decente en Madrid-City. Vimos todo tipo de apartamentos en todas las zonas de Madrid y cuando al fin encontrábamos un espacio habitable de por lo menos 50 metros cuadrados de tamaño, nos pedían 6 meses de fianza o de aval y para asegurarse el o la casera que no éramos unos muertos de hambre, nos pedían también un contrato de trabajo. Como no tenemos ni la fianza, ni el aval y tampoco el contrato de trabajo nos fuimos a este pueblo. Aquí nos han pedido lo clásico: dos meses de fianza y han confiado en nosotros.

Manzanares esta a casi una hora en autobús de Madrid y no tiene cercanías. Pero como en Guatemala yo tenía que tomar la camioneta una hora para ir a la USAC y en Berlín tomaba el tren regional más de una hora par ir a Potsdam, pues esta hora en autobús hasta Plaza de Castilla no me molesta. Bueno, tengo que admitir que aun no he tomado ese autobús demasiadas veces, ya que sigo en mi creciente desempleo. Quién sí se ha tenido que chupar esa hora de autobús todo los días es Herr del Pino, él cual tiene ensayos en Madrid casi a diario. Yo para mientras me quedo en casa, enviando CVs, sumergida en internet, estudiando, produciendo arte y en plan ama de casa: cocino la cena, limpio, lavo la ropa y hago la compra… pero en plan ama de casa pobre, ósea que esto ultimo no es demasiado emocionante.

Y esa es mi realidad hoy por hoy. Me he mudado a Madrid pensando que no iba a ser difícil encontrar trabajo aquí y me equivoque.

Este fin de semana pasado me comentaba mi gran amigo del alma, Alejandro, que eso de ser o estar desempleada es relativo- realmente lo que sucede es que no estoy ganando plata y ya. Pero si estoy produciendo cosas y ocupando mi tiempo, por lo tanto no estoy del todo desempleada y él tiene razón. Todos los días estoy aprendiendo cosas nuevas. Estoy conociéndome a mi misma en una situación que hasta este momento nunca había conocido, ya que desde que me fui de casa de mis padres (hace más de 10 años) siempre había trabajado. Estoy conociendo España, su población y la forma como se vive aquí. Estoy volviéndome especialista en curriculums y en entrevistas de trabajo, tanto así que estoy considerando aplicar a puestos para trabajar en recursos humanos. Y tengo el tiempo libre de hacer las cosas que normalmente no hago por falta de tiempo. Pero a pesar de esto me ha costado mucho el ser “desempleada”, hecho de menos el trabajar, el ganar dinero, el tener que salir de casa para ir al trabajo, el poder quejarme de mi día de trabajo, el compartir con compañer@s de trabajo, todas esas cosas…

Les confieso que no entiendo porque aun no tengo trabajo, soy una mujer moderna, con diversos estudios y títulos, soy independiente, dinámica, organizada, domino distintos idiomas y sobre todo tengo muchas ganas de trabajar. Pero al parecer hay un porcentaje altísimo en España con esas mismas cualidades, así que solamente soy una más.

Pero tengo la intención de concluir este relato con un tono positivo, ya que la actitud positiva es lo que más me ayuda en la actualidad. Me ha costado mucho este cambio: Berlín --> Madrid, pero ha sido hasta ahora una experiencia súper interesante, en la cual he descubierto algunas cosas:

  • en todo los países del mundo hay gente amable, cariñosa, hipócrita, malhumorada, maleducada, idiota, inteligente, etc... en fin, que no porque me haya ido a vivir a un país más al „sur“ significa que la gente sea más amable. Tanto en el sur como en el norte las personas tienen sus cualidades y sus modos menos agradables.
  • Me encanta la tranquilidad.
  • Me encantan las papalinas artesanales (patatas fritas) españolas, intento no comerlas y justo ahora me estoy tomando una copa de vino acompañada de papalinas.
  • No tiene nada de malo el ser ama de casa, lo malo es no tener dinero para disfrutarlo.
  • España tiene un grado alto de tercermundismo europeo y ahora en crisis aun más.
  • Sigo con ganas de crear cambios, de marcar la diferencia, de proponer cosas nuevas y he descubierto el arte como nuevo método (www.cchdp.com).
  • Extraño a mis amigos y amigas en Guate y Alemania!!!
  • Me siento dichosa por estar viviendo esta experiencia al lado de Carlos- esto podría terminar con un divorcio y sin embargo nos hemos constituido como un equipo de trabajo y me he enamorado aun más él… en fin, que no me debería quejar.

Y así estoy, living en Manzanares… el Real.

Paula

18/8/09

Sobre racismo, interculturalidad y un poco sobre mi día a día

Desde que les narré hace algunas semanas mi caso de insomnio madrileño ya han pasado algunos acontecimientos nuevos que quisiera relatarles.

Hoy estoy nuevamente despierta desde las 6:30 a.m., pero esta vez no ha sido por los sonidos de la jungla madrileña, más bien ha sido por el calor y por mis ideas que se acaloran también. Tengo que admitir que ya en la segunda quincena de agosto las calles en Madrid se vuelven más tranquilas, hay algunos turistas borrachos, pero ese jaleo cotidiano que les relataba anteriormente no existe del todo, porque la gente esta de vacaciones y ha quedado noqueada por las fiestas del barrio… incluso hoy solamente se ha pasado un barrendero por la calle y ya son las 7:25 a.m. y ningún chino ha abierto sus persianas.

Sin embargo en lo respectivo a la bulla callejera de la zona, culminamos la cúspide de movimiento, caos y desenfreno acústico con la Fiesta de la Virgen de la Paloma este último fin de semana. Nosotros ya habíamos vivido una semana antes las fiestas de San Cayetano y pensamos que eso era lo último y que después tendríamos paz, pero no… también las celebraciones de la bendita paloma tuvieron su resonancia en nuestra calle…. Pero bueno, ¿quién le pone ya atención al ruido callejero? Hay cosas mucho más interesantes que les puedo contar actualmente… y además ese bullicio quedara, para nosotros, pronto en el pasado, ya que nos mudamos a un pueblo.

Volviendo a las celebraciones de San Cayetano, festejo castizo y de mucha tradición. No puedo negar que es una fiesta alegrísima, pero de castizo le he visto yo poco, solamente el mismo día que han sacado en procesión a San Cayetano pude reconocer lo que ese festejo pudo haber sido en sus orígenes o lo que pretendía ser. Por lo demás era una feria tal cual, con lotería, churros, tostas, cerveza y minis de cubatas. Había un mega escenario con sus respectivos altavoces, sobre él cual todas las noche tocaba un grupo musical canciones cumbieras, rockeras, de pop español y para culminar el evento de música heavy, esta última tendencia musical fue la que me comprobó que de castizo y tradicional nada de nada. Sin embargo no puedo evitar mi vocación de antropóloga y disfrute mucho viendo a las gitanas como salían con sus mejores galas a la fiesta y se mezclaban con la población china del barrio, la cual también participaba en el festejo con minis de cerveza. Incluso hubo un momento en el que creí en una sociedad interculturalidad. Cuando me vi ahí con Carlos y Marcos, tomándonos unas cuantas cervezas al lado de españoles de toda la vida, gitanos, chinos y latinoamericanos, sentí que distintas culturas podían convivir en un mismo espacio- es lo que ya había dicho yo antes: ¡la fiesta puede ser alegrísima! Sin embargo ese subidón de interculturalidad (y cerveza) fue rápidamente interrumpido por un acto bárbaro y deplorable. Estábamos ahí disfrutando de tanta alegría y unión, cuando de repente vemos como dos chicos españoles agarran a un señor de origen africano e intentan sacarlo inadvertido del festejo. De inadvertido nada, porque al africano que intentaban hacer desaparecer no lo podían controlar ellos, él medía dos metros de estatura y estaba fuerte, mientras que los españoles (que eran polis vestidos de civil) tenía la estatura medía de este país. Así que “el negro” puso resistencia y empezó a gritar que él no tenía nada tirando, como evidencia, todas sus pertenencia al suelo. En ese instante es cuando a Carlos, Marcos y a mi nos saltó la alarma en pro de los derechos humanos y nos levantamos para ir a defender al señor. Nos estábamos levantando justo cuando llegaron refuerzos para los polis secretos. Ahora el detenido ya no tenía que forcejear solamente con dos chontes (como dicen en mi tierra), se le habían sumado otros tres o cuatro policías más y así lograron llevarlo a la esquina de la plaza. Para mi fue un acto de pura violencia, durante él cual la fiesta lógicamente no fue interrumpida, es más, a nadie le importo, nadie se levanto y nadie protesto. Estábamos nosotros tres ahí parados al lado de los sucesos, para que los polis no se pasarán con la violencia. Supuestamente él había hecho algo delictivo y lo tenían que llevar a la comisaría. El señor para evitar que lo llevaran gritaba, pero nadie lo escuchaba, se desnudaba, pero nadie lo miraba y se daba él mismo golpes contra el suelo, pero a nadie le daba pena. Los polis se sentían inseguros con nuestra presencia y logramos que no le pegaran en ese momento, solamente lo intentaban tapar, para que no fuera un negro desnudo. Lo que paso después, en el momento que lo metieron en la patrulla, ya no lo sabemos, tampoco supimos que más hacer, solamente pudimos evitar con nuestra presencia que golpearan al señor…. yo me quede esa noche con un sentimiento de impotencia, ¿qué se hace? Ante todo ¿qué se hace, cuando esto actos son parte de una normalidad para todos y nadie se inmuta?

Pues ahí se me quedo lo alegrísimo de la fiesta de San Cayetano.

Se que la discriminación y el racismo están vigentes en todo el mundo, no lo deseo limitar a un caso español. Por ejemplo hace pocos días hablaba por teléfono con una conocida procedente de Georgia que ahora vive en Berlín. Ella me contaba como fue atacada por un grupo de mujeres rusas en su lugar de trabajo. Sin embargo lo peor fue cuando esta chica georgiana llamo a la policía alemana para denunciar el ataque físico y verbal de las rusas. La policía se presento inmediatamente en el lugar de los hechos, hablo con mi amiga y también con las mujeres que la estaban acosando. Luego volvió a hablar la policía con la chica de Georgia pidiéndole que por favor dejara en paz a las señoras rusas y que ante todo ya no volviera a molestar a la policía alemana con este tipo de casos, argumentando que los problemas que pudieran tener rusos con georgianos o viceversa no eran incumbencia de la policía alemana. Me pareció inaudito como dejaron a la victima sola y encima de todo culpándola. Mi amiga se encerró en su lugar de trabajo, del cuál no pudo salir, ya que las mujeres rusas, más seguras que nunca, le empezaron a golpear las puertas y las ventas del sitio, gritándole más insultos. Ella se quedo así, encerrada durante algunas horas, hasta que vino su novio, que es alemán, a buscarla y con la ayuda de algunos vecinos cerraron el local. Ella ya no trabaja en ese barrio de Berlín y le puso una denuncia a la policía alemana.

Como verán, este tipo de actos son cotidianos en nuestra sociedad, justo ayer veíamos con Carlos como dos vigilantes en la Gran Vía le gritaban chistes y burlas a dos peatones chinos.

Europa no quiere más migrantes y eso se nota, se nota en la política, en las nuevas leyes, en la población y se nota ante todo en el día a día.

Yo sigo creyendo en la interculturalidad e intento practicarla en lo cotidiano, lugar donde esta debe de existir, así como también lo afirma la antropóloga mexicana Rossana Reguillo, cuyos textos he estado leyendo estos días y me parece completamente acertado su análisis. No hay que dejarse cegar por esa supuesta interculturalidad que actualmente esta de moda, aunque cada vez comamos más comida china con palillos, bailemos salsa, sazonamos nuestras comidas con especies tailandesas y marroquí y nos parezca súper exótico vacacionar en el tercer mundo, eso no es interculturalidad. Estas mismas culturas las tenemos enfrente de nuestra casa, son nuestros vecinos y a la mayoría le provocan miedo, las desconocen y no las relacionan con lo exótico, las relacionan con el peligro. Hay que tener cuidado y reitero, hay que introducir y aplicar la interculturalidad en nuestro día a día, en nuestros colegios, universidades, trabajos, mercados, teatros, ferias, autobuses y en nuestras vecindades.

Bueno, me despido con esa idea, ya otro día les contaré mi faena buscando trabajo en esta ciudad y la alegría que nos produce el irnos a vivir al campo…

Paula

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Rossana Reguillo: “Pensar el mundo en y desde América Latina. Desafío intercultural y políticas de representación” en Diálogos de la comunicación, ISSN 1813-9248, Nº. 65, 2002, pags. 61-71

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